RESCATE DE RESTOS DE BUQUE Y SU
CARGAMENTOPublicado en el diario La República el 11 de
junio de 2007
• Buque se hundió frente al Callao.
Vino maquinaria pesada de Holanda y participaron 60 buzos nacionales.
Operación costó 60 millones de dólares y duró más de un año. Se
recuperaron la carga y el combustible.
Alfredo Pomareda.
Solo un hombre de mar entendería el
dolor que se siente cuando una embarcación se hunde a puertas de su
destino final. Peor aún si el navío vale 100 millones de dólares, pesa
27 mil 530
toneladas, mide 150 metros de largo por 50 de alto y en él
han viajado, por más de cuatro meses, 22 personas que no soportan estar
una semana en tierra firme. Así se sintió el capitán
filipino Servillano
Pinca, cuando el Twin Star, buque mercante que comandaba, se ahogó en la
bahía del Callao producto de un forado en la obra viva (parte de la
embarcación que no sale
a flote) por el doble choque con dos naves, el Pintail y el Alice, que se hicieron invisibles por la neblina limeña.
 |
| El Twin Star demoró dos días en
hundirse. Hasta ese momento no se podía hacer nada, se tuvo que
esperar la maquinaria pesada de Smit Salvers. |
El Twin Star empezó a hundirse el 27
de enero del año pasado y ‘murió’, dos días después, un domingo de
verano. Pequeño detalle, este navío colapsó en el lugar menos indicado:
en el
fondeadero del Callao, lo que en tierra sería el terminal Fiori o
Yerbateros. El bloqueo marítimo que generaría cifraría pérdidas
incalculables para otros buques. Era necesario reflotarlo no
solo por
eso, sino por las 500 toneladas de petróleo que almacenaba en sus
bodegas y que de ser derramada en el mar, significaría que la empresa
dueña del buque debía pagar una
millonaria multa a la Capitanía de
Puerto del Perú. Sólo el seguro es de 17 millones de dólares.
"Fue así que se decide rescatar al
Twin Star en la operación más grande que ha visto América en su historia
marítima", infla el pecho César Martínez-Vargas Durango, subgerente de
operaciones especiales de Tramarsa, empresa que representa en el Perú a
Smit Salvers, transnacional holandesa encargada de salvar del olvido a
dicho navío que venía de Brasil con
destino al Perú y a Ecuador.
Enterrado
en el abismo
 |
 |
 |
|
1. Ni bien chocó el Twin Star se empezó a hundir |
2. Los buzos y su trabajo de hormiga |
3. Se instaló un cerco de 300 m a la redonda |
El barco se hundió 25 metros en el mar
y 17 más en el fango. "Y el combustible se encontraba al fondo, por eso
era necesario no solo el uso de maquinaria pesada sino de material
humano",
recuerda Héctor ‘Tato’ Portocarrero, un ex marino y ahora Jefe de Tareas
Marítimas de Tramarsa, quien estuvo al mando de sesenta buzos peruanos
que participaron en el rescate.
Las 500 toneladas de petróleo debían
ser extraídas sin derramar una gota. Para ello se operó con las
maquinarias de succión de Smit Salvers. Pero se necesitaba
especialistas: en el fondo
del océano la visibilidad era cero. Por ello grupos de buzos, entre
peruanos y extranjeros, tenían que descender y realizar un trabajo
artesanal a ciegas: Soldar válvulas, conectar mangueras,
desentornillar pernos para evitar la fuga. "Estaban guiados desde
arriba, porque en sus cascos (que pesan 17 kilos) tienen un sistema de
video, pero igual era un trabajo muy difícil", cuenta
Portocarrero. La operación que demoró un mes (del 12 de abril al 12 de
mayo) fue exitosa: se rescató el petróleo, convertido ya en residuos
oleosos, sin derramar una gota en el mar y se evitó
así la contaminación y la millonaria multa (más de USD 50 millones ).
El siguiente paso fue sacar a flote
las 22 toneladas de acero. Pero rescatar tanto peso del lodo no era
tarea fácil. Le tocaba el turno a la maquinaria pesada: "Se trajeron dos
grúas que podían
levantar hasta dos mil toneladas en conjunto y dos barcazas, además de
remolcadoras", cuenta César Martínez-Vargas. Las embarcaciones de
salvataje partieron desde Singapur en el mes
de julio a una velocidad de 5 kilómetros por hora y llegaron a mediados
de octubre. Cuatro meses. También vinieron más buzos holandeses,
filipinos, malasios, estadounidenses, quienes se
unieron a los peruanos.
Primero se cortó el ornamento del
barco situado en la cubierta y luego se destaparon las bodegas. Entonces
los buzos descendieron y en forma rudimentaria empezaron a palpar la
carga.
"Con alambres descubrían las bobinas y las diferenciaban de las planchas
de acero, cualquier error podría ser mortal", asegura Martínez-Vargas.
Una vez detectado el objetivo desde la
superficie un imán gigante de más de diez metros de diámetro atraía la
carga. El retiro del material terminó el 13 de febrero de este año, no
se perdió ni un kilo.
Intento de
resurrección
Al siguiente día se
iniciaron los preparativos para reflotar al Twin Star, mediante un
sistema de cadenas unidas a las barcazas grúas. Los buques tienen en el
fondo tanques de agua,
combustible y aire que les dan estabilidad. Para que pueda salir a flote
más rápido los hombres de mar abrieron las bóvedas, conectaron unas
mangueras a presión y el flujo de aire
descendió. Luego volvieron a sellar las compuertas subterráneas, solo
para esta fase se necesitaron 50 buzos. Narrado así parece que fuera
cuestión de minutos, lo cierto es que esa
operación duró cuatro días.
Pero nada puede ser perfecto: al
momento que se trasladaba la popa (parte trasera del buque) una mala
maniobra hizo que esta dé un giro de 180 grados quedando boca abajo.
"Era
imposible de maniobrar. Lo único que quedó fue volverla a hundir, pero
lo hicimos 40 millas mar adentro y a una profundidad de 1370 metros. Ahí
no le hace daño a nadie, al contrario
funciona como arrecife", detalla Martínez-Durango.
La proa sí salió a flote totalmente y
hoy se erige, monumental, en la playa Oquendo de Ventanilla: en vista de
que la reconstrucción del navío sería costosa, la empresa Aceros
Arequipa ha
comprado esa mitad del buque (dos mil quinientas toneladas).
Libre de
trabas el fondeadero de la Bahía el Callao ha vuelto a operar con
normalidad desde el pasado 7 de mayo y del Twin Star ni rastro. Se
perdió al navío sí, pero se salvó a las costas
peruanas de la contaminación. Y también se evitó grandes pérdidas de
dinero al recuperar la carga. Sin embargo, el otrora navío que se
enseñoreaba en los océanos del mundo murió en el
Perú. Lástima que las embarcaciones no pueden darse el derecho a la
resurrección.
|